Cómo empezó a caminar FOOTPRINTS

Abr 29, 2016     Footprints La Película   0 Comment     Sin categoría

El Camino de Santiago tenía todas las opciones de convertirse, para mí, en un amor platónico. Me inquietaba, me seducía… ¿será porque exageran los que ya han peregrinado? ¿Qué tendrá ese Camino, que atrae a personas que no son aficionadas a caminar? ¿Por qué peregrinan tantas personas que dicen no tener fe? ¿Por qué llegan hasta Santiago con ampollas, pudiendo viajar en autobús, tren o avión? Escuchar los relatos de quienes ya habían caminado, incrementaba mi deseo de caminar… aunque nadie supo despejar mis dudas: “No puedo explicártelo, tienes que hacerlo, es una experiencia personal, íntima, no hay dos peregrinos iguales.” Sospecho que, si lo hubiera planificado, nunca habría ido. Mi ocasión llegó por sorpresa, al abrir un email: “Buscamos una productora de cine dispuesta a filmar una película sobre nuestra peregrinación. Salimos dentro de tres semanas, desde Arizona. Ya hemos hablado con una productora de Los Ángeles, con otra de Nueva York… y nos han dicho que no… que es una insensatez. ¿Qué decís?” Tal vez quien nos envió ese mensaje, conocía la atracción poderosa que despierta en nosotros la palabra “insensatez”. ¿Por eso puso ese cebo en el anzuelo? El caso es que picamos: somos víctimas de nuestra condición de aventureros compulsivos, una forma eufemística de reconocer que no estamos bien de la cabeza… y nos encanta no estarlo. De todas formas, apostar por el Camino de Santiago parecía una apuesta segura. Si disfrutas contemplando la naturaleza, si prefieres el silencio al ruido, si amas el colorido desbordante del norte de España, si gozas con su gastronomía insuperable, si disfrutas con el trato humano improvisado y sin artificios, si no te conformas con conocer la Historia a través de los libros… y si además buscas experiencias que te permitan sentir que no eres un conjunto de células y tejidos ensamblados, sino que tienes alma… entonces el Camino de Santiago es un caballo ganador. ¿Cómo íbamos a rechazar el reto? No puedo decir que haya “caminado”, porque para filmar FOOTPRINTS hemos tenido que correr… y mucho. Primero, para preparar todo en 20 días. Y luego, para poder rodar a los peregrinos, que no se detenían a esperarnos, después de grabar cada plano. Han sido 1.000 kilómetros al galope, que han aumentado aquel deseo que ya tenía, de vivir la experiencia de peregrinar. Quiero repetir, pero sin la cámara. Para poder enfocarme más en lo de dentro, que en lo de fuera. Por eso, hoy sigo con la misma duda: “¿qué tendrá este Camino de Santiago, que a todos entusiasma?”

JUAN MANUEL COTELO, director de Footprints

 

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